En los últimos días asistimos a una nueva fase en la repugnante ofensiva contra los empleados públicos. En España, el Secretario de Estado de Administraciones Públicas (otra vez Beteta, el del cafelito) ha remitido a todos los Ministerios una instrucción sobre jornada y horarios a la que acompañan dos anexos muy curiosos: código ético para los directivos de las Administraciones públicas y un código de buena conducta para los empleados públicos. Para
CSIF no deja de ser curioso que el documento se filtre a la prensa antes incluso de negociarse en mesa o de, siquiera, dar traslado a los sindicatos. Una filtración intencionada que busca poner en el punto de mira al empleado público para, quizá, eludir otras responsabilidades propias.
De los recortes en materia de horario, que de momento nos afectan colateralmente a la Administración de Justicia, os damos cuenta en la circular que os adjuntamos. Pero, en este comentario nos centramos en esos dos anexos que han sido divulgados a lo largo y ancho de la prensa nacional.
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